En un mundo tan dinámico y cambiante, donde un mismo hecho revierte múltiples interpretaciones, miradas y visiones, soportadas casi siempre en el "background" y los sentimientos que nos acompañan, yo aquí plasmo las mías entre líneas, entendiendo que pudieran encontrar un sentido más allá del propio. En todo caso no es otra cosa que una mirada más... entre líneas.


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jueves, 2 de junio de 2011

Importancia de la investigación tecnológica


Si bien la Reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) y en particular la definición de áreas prioritarias en este tema, parecen plantearle importantes desafíos al sector productivo analizados en detalle el artículo anterior de este blog, las cuales enmarque en un esquema amplio de responsabilidad social; dicha Reforma plantea de igual forma  a los emprendedores, así como a las universidades, centros de investigación y desarrollo, investigadores, profesionales, demás actores y a las propias empresas el reto de la investigación tecnológica, (además de la científica). En este artículo me referiré preferencialmente a la investigación tecnológica, tal vez por deformación profesional, y por su importancia en las ciencias sociales y por sentir además la imperiosa necesidad de reivindicar este tipo de investigación, muchas veces cuestionada desde los propios espacios de investigación al cuestionar o menospreciar su rigurosidad frente a la investigación científica.

De manera resumida el investigar es un proceso de búsqueda y generación de conocimiento planificado, consciente, racional y crítico. Y la investigación tecnológica, en particular tiene como fin obtener un conocimiento para su aplicación y con ello lograr modificar o transformar la realidad en estudio y generar una solución a un problema. Trata de ir de las ideas a la acción, ya que se concibe como investigación- acción para generar bienes o servicios, intervenir y promover cambios y facilitar la vida del hombre. Persigue un conocimiento práctico, que sea más un conjunto de instrucciones a seguir para transformar el objeto, que explicaciones teóricas respecto a las cualidades del mismo.

La investigación tecnológica logra determinar un saber hacer técnico que recibe el nombre de “Know how”. Este saber hacer normalmente es un recurso rentable que deriva en beneficios económicos, por ello se protege bajo cláusulas de confidencialidad cuando responde a requerimientos explicitados o se protege vía patente (situación casi dudosa en la Reforma LOCTI, dada la condicionante de utilidad social y sin fines de lucro que dicha Ley establece, devolviendo las labores de CTI a un carácter altruista que desde mi punto de vista es contrario a tendencias mundiales, además de contraproducente al restringir la actividad a una visión superada en la LOCTI que la precedió). Por ello la investigación tecnológica normalmente está ligada a un campo de aplicación en particular, y se caracteriza por un lenguaje propio, especializado, utilitario y por su caracter multidisciplinario.

De esta forma la investigación tecnológica es un quehacer instrumental además de cognoscitivo; en contraposición a la investigación científica cuyo objeto en esencia es cognoscitivo.

Un problema en una investigación tecnológica posee un carácter práctico y concreto, señala un obstáculo o una necesidad que intenta modificar, en contraposición a una preocupación conceptual y explicativa, en donde la labor se desarrolla más en el plano fundamentalmente teórico. La investigación tecnológica rigurosa incorpora y se soporta en un basamento teórico, no agotándose ahí, ya que su objeto es transformar la realidad que estudia, mediante la acción.

Transformar es el proceso mediante el cual se interviene en una realidad particular para modificar el estado de las cosas o las circunstancias, hasta alcanzar el estado deseado, en dicho proceso se establecen al menos cuatro momentos significativos:  1. Lectura de la realidad, 2. Inferencia respecto de la forma en que ha de procederse para lograr cambiar la realidad, 3. Ejecución de acciones concretas para cambiar la realidad y 4. Apreciación de las nuevas condiciones presentes.

De esta forma investigar y transformar son dos extremos de un proceso continuo, en el que el primero se propone conocer el objeto y el segundo modificarlo. Se efectúan ambas tareas o una sola. 

La investigación científica se ubica casi por excelencia en extremo  correspondiente a la acción de indagar, dado que se determina como el proceso que se propone conocer y explicar de forma objetiva y suficiente el objeto en estudio, aún cuando es creciente el numero de investigaciones científicas que cierran el ciclo en un continuo que desemboca en el desarrollo tecnológico. La investigación tecnológica, no se ubica en el extremo opuesto, es un proceso que comprende ambas acciones, aunque con énfasis en la transformación o intervención, llegando incluso al desarrollo.

El proceso de investigación tecnológica implica un sistema complejo en el que se involucran al menos tres componentes: el teórico, el experimental y el práctico. Así un investigador apoyado en lo teórico, experimenta con la realidad para determinar los métodos adecuados para modificar la realidad.

La investigación tecnológica integra igualmente en su quehacer la lógica de la invención, el diseño y la innovación. Su carácter es más creativo que cognoscitivo, más ingenieril y menos descriptivo, explicativo y cientificista. Eso sí, sin implicar soluciones empíricas o improvisadas, o peor aún sin pretender dejar todo al ingenio. Necesariamente la investigación tecnológica debe incorporar y considerar el conocimiento científico y tecnológico pre existente en un trabajo investigativo  y de documentación exhaustivo y conectarlos con cualquier otro tipo de información técnica disponible. 

La interpretación de la realidad que se estudia y sus circunstancias se efectúan a partir de la información teórica disponible de ahí se deduce lo que debe hacerse y se prueba experimentalmente. Si lo probado resulta efectivo, se determina el procedimiento práctico a implementar. Posteriormente se optimiza o normaliza y se documenta para replica y masificación del conocimiento, aplicación o solución. De no ocurrir lo deseado se regresa al estudio de la situación y se continúa con la secuencia que no es necesariamente lineal.

Las etapas de una investigación tecnológica –bajo un enfoque didáctico-   son en esencia: la observación, la determinación del problema, la documentación, la reflexión y el análisis permanente, la elaboración e implementación de un plan de acción- intervención-  la valoración del proyecto y su ejecución, la comunicación de avances, la implementación, el seguimiento de acciones versus tiempo y planificación y la evaluación, bajo una sola noción: la búsqueda de un saber útil y aplicable, no un conocimiento universal y cierto.

Si bien la academia es por excelencia el ámbito en el cual se ha desarrollado la investigación científica, también aunque en menor cuantía es el espacio donde la investigación tecnológica ha proliferado de forma significativa en el país, a pesar del cuestionamiento de algunas voces  internas, además de las externas que desconocen su rigurosidad frente a la investigación científica. De igual forma centros de I+D fuertemente orientados a la investigación tecnológica han hecho su contribución y en estos últimos años de aplicación de la LOCTI 2005, hasta algunas  empresas han buscado formas de dar respuestas a problemas tecnológicos asociados a la optimización de sus procesos de producción, sustitución de materias primas, mejoras gerenciales y tecnológicas soportadas en ella.

La investigación tecnológica requiere de un productor, un creador, un innovador, un emprendedor, un inventor, un hacedor, un hombre que más que explicar la realidad anhele contribuir a la construcción de un nuevo y mejor entorno y que cuente con las herramientas y la preparación  para hacerlo. Por  ello la actitud de un líder en una investigación tecnológica es proactiva en busca de la transformación del objeto de estudio y parte de la no aceptación del estado en que se encuentra el problema de estudio. Es un estudioso que descubre, innova, aplica y desarrolla.

Lástima que el reto tenga tantos aderezos políticos y tanta carga burocrática que amenaza con hacerlo polvo.

martes, 10 de mayo de 2011

De la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación y de la Responsabilidad Social Empresarial


Partiendo del hecho que hoy día una empresa sostenible es la que combina el desarrollo de su actividad empresarial de forma exitosa y rentable con el progreso económico de las comunidades donde está presente, teniendo en cuenta el impacto de su actividad en la sociedad y en el medio ambiente. La reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación y en particular la definición de áreas prioritarias en este tema, parecen plantearle el desafío a las empresas cuyos ingresos brutos anuales sean superiores a las cien mil unidades tributarias y que deseen recuperar su aporte LOCTI, el incursionar, abonar o profundizar según sea el caso, en una cultura corporativa sustentable o socialmente responsable soportada en actividades de ciencia, tecnología e innovación.


Entendiendo el hecho que cualquier empresa en su quehacer diario actúa y toma decisiones que inciden, afectan, o impactan directa o indirectamente, positiva o negativamente  los intereses o expectativas de los diferentes grupos de interés con los que interactúa, sean estos sus clientes, empleados, proveedores, propietarios o accionistas y su entorno (sociedad, comunidades, universidades, medio ambiente, etc.); las mejores prácticas empresariales en materia de sostenibilidad corporativa apuntan a la necesidad de reconocer  e incorporar en la gestión diaria, las expectativas de estos grupos de interés, mediante un diálogo productivo conducente a gestionar la responsabilidad social de aquellas expectativas consideradas legítimas de los grupos de interés que la empresa ha de asumir como propios y a los que dará respuestas.

Para la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) la dimensión ética de la empresa, deviene en una ética de la responsabilidad frente a los diferentes grupos de interés y sus expectativas. De igual forma refiere la necesidad de “rendir cuentas a los grupos de interés, dada la creciente obligación  de ser más transparentes en la información que ofrecen a la sociedad en relación con sus prácticas y formas de gestionarse –muy a pesar de que los gobiernos no procedan de la misma forma-. 

De ahí la importancia para las empresas de comunicar de forma efectiva los criterios, compromisos y actividades que en materia de Responsabilidad Social Corporativa, en su triple dimensión: económico- financiera, social y medioambiental ejecutan para dar respuesta a los grupos de interés y sus expectativas. En la actualidad existen algunos estándares internacionalmente aceptados para hacer efectiva esta rendición de cuentas tanto internamente en la organización, como externamente, mediante memorias, informes o balances anuales públicos de sustentabilidad, los cuales por demás pueden ser enmarcados como un componente de cierre o de rendición de cuentan en los proyectos LOCTI. 

En la medida que una empresa ejecute y comunique las acciones en el marco de su compromiso de sostenibilidad hacia sus trabajadores, proveedores, clientes, universidades, comunidades, estará reforzando la integración de criterios éticos, sociales y medioambientales en su modelo de negocio, además de la visión de largo plazo en el desarrollo de sus actividades y relaciones estables y duraderas con sus grupos de interés, sobre todo en el actual contexto de conflictividad promovida, así como contar con un mejor gobierno corporativo capaz de anticiparse a los retos del entorno cambiante, y reforzar su voluntad de identificar y dialogar con sus principales grupos de interés para, de esta manera, entender sus expectativas y responder a ellas, beneficiando además su imagen corporativa.

Así entonces, de acuerdo a las mejores prácticas clase mundiales, una empresa socialmente responsable es aquella que lleva adelante un negocio rentable e innovador teniendo en cuenta todos los efectos ambientales, sociales y económicos –positivos y negativos- que genera en la sociedad.

 Las formas como una empresa puede aproximarse a la RSE no responden a un esquema o modelo único, estás  pueden estar vinculada directamente con el conocimiento del negocio medular que la empresa sabe hacer, donde se siente especialmente competente, en las áreas en las que tiene aspiración de transferir conocimientos a la sociedad, o a sus proveedores, empleados, clientes, etc. o bien vía negocios incluyentes. 

Otro enfoque que puede asumir es el  soportado en la decisión de apoyar financieramente la generación, transferencia y aplicación del conocimiento por terceros (sean estos Universidades, centros de I+D, Ong`s, asociaciones civiles, fundaciones y hasta particulares) que en caso concreto de su vinculación con la LOCTI, vía  proyectos de CTI que demuestren la capacidad en generar beneficios positivos al entorno o comunidad en la cual está inmersa la empresa y que contribuyan con el avance científico y tecnológico, o bien en sus procesos de gestión tecnológica considerando la variable ambiental, la energética, la competitividad, la productividad, o por el contrario en procesos de formación, emprendimiento, etc. 

Una tercera opción entre otras deriva de la formulación de proyectos donde la empresa articula diversidad de actores o instituciones y en conjunto formulan ese plan orientado a dar respuesta a determinada problemática en la que impactarán positivamente alguna o varios de las expectativas de sus grupos de interés.

De esta forma la responsabilidad social empresarial no responde a un modelo único, dado que la misma se sustenta en la libertad a la hora de tomar las decisiones de  acción, y por otro lado, a la noción de empresa plural.  Especial énfasis merece la comprensión de este punto ya que la reforma de la LOCTI si bien representa retos y desafíos al sector productivo en materia de RSE o de sostenibilidad, los cuales pudiéramos considerar como oportunidades para legitimar socialmente el rol de la actividad empresarial; también revierte amenazas en la instrumentación de acciones más decididas de parte de nuestro aparato productivo para promover la sustentabilidad de su acción en el entorno en la que está inserta.

Esta amenaza radica en el hecho que la inversión social para implementar cualquiera de las modalidades referidas anteriormente, debe ser entregada como aporte al “Ente regulador”, siendo éste, él que decide a su discrecionalidad y parecer a quién, cómo y cuándo entregársela, con todos los vicios que ello puede acarrear. Lo que en mucho puede diluir, confundir y sustraer el compromiso y la acción de la empresa para con sus grupos de interés, en la acción del Estado para con estos, pero con los recursos del primero.  Generando una significativa distorsión de las cosas y un esquema único donde se pudiera frenar y deslegitimizar más el papel y la importancia del aparato productivo nacional en el desarrollo sustentable e integral del país. Además de limitarse la posibilidad de reinversión de los aportes en la gestión de la innovación de productos, procesos, tecnologías de la propia empresa que den respuesta a sus clientes, trabajadores, proveedores, propietarios y a la propia sociedad; por proyectos de impacto social más directos.

Con estas amenazas tocará lidiar y procurar que el equilibrio y la libertad de acción predominen a pesar de lo restrictivas que luzcan las áreas prioritarias y algunas condiciones. Toca centrtarse en las oportunidades.