En un mundo tan dinámico y cambiante, donde un mismo hecho revierte múltiples interpretaciones, miradas y visiones, soportadas casi siempre en el "background" y los sentimientos que nos acompañan, yo aquí plasmo las mías entre líneas, entendiendo que pudieran encontrar un sentido más allá del propio. En todo caso no es otra cosa que una mirada más... entre líneas.


martes, 10 de mayo de 2011

De la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación y de la Responsabilidad Social Empresarial


Partiendo del hecho que hoy día una empresa sostenible es la que combina el desarrollo de su actividad empresarial de forma exitosa y rentable con el progreso económico de las comunidades donde está presente, teniendo en cuenta el impacto de su actividad en la sociedad y en el medio ambiente. La reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación y en particular la definición de áreas prioritarias en este tema, parecen plantearle el desafío a las empresas cuyos ingresos brutos anuales sean superiores a las cien mil unidades tributarias y que deseen recuperar su aporte LOCTI, el incursionar, abonar o profundizar según sea el caso, en una cultura corporativa sustentable o socialmente responsable soportada en actividades de ciencia, tecnología e innovación.


Entendiendo el hecho que cualquier empresa en su quehacer diario actúa y toma decisiones que inciden, afectan, o impactan directa o indirectamente, positiva o negativamente  los intereses o expectativas de los diferentes grupos de interés con los que interactúa, sean estos sus clientes, empleados, proveedores, propietarios o accionistas y su entorno (sociedad, comunidades, universidades, medio ambiente, etc.); las mejores prácticas empresariales en materia de sostenibilidad corporativa apuntan a la necesidad de reconocer  e incorporar en la gestión diaria, las expectativas de estos grupos de interés, mediante un diálogo productivo conducente a gestionar la responsabilidad social de aquellas expectativas consideradas legítimas de los grupos de interés que la empresa ha de asumir como propios y a los que dará respuestas.

Para la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) la dimensión ética de la empresa, deviene en una ética de la responsabilidad frente a los diferentes grupos de interés y sus expectativas. De igual forma refiere la necesidad de “rendir cuentas a los grupos de interés, dada la creciente obligación  de ser más transparentes en la información que ofrecen a la sociedad en relación con sus prácticas y formas de gestionarse –muy a pesar de que los gobiernos no procedan de la misma forma-. 

De ahí la importancia para las empresas de comunicar de forma efectiva los criterios, compromisos y actividades que en materia de Responsabilidad Social Corporativa, en su triple dimensión: económico- financiera, social y medioambiental ejecutan para dar respuesta a los grupos de interés y sus expectativas. En la actualidad existen algunos estándares internacionalmente aceptados para hacer efectiva esta rendición de cuentas tanto internamente en la organización, como externamente, mediante memorias, informes o balances anuales públicos de sustentabilidad, los cuales por demás pueden ser enmarcados como un componente de cierre o de rendición de cuentan en los proyectos LOCTI. 

En la medida que una empresa ejecute y comunique las acciones en el marco de su compromiso de sostenibilidad hacia sus trabajadores, proveedores, clientes, universidades, comunidades, estará reforzando la integración de criterios éticos, sociales y medioambientales en su modelo de negocio, además de la visión de largo plazo en el desarrollo de sus actividades y relaciones estables y duraderas con sus grupos de interés, sobre todo en el actual contexto de conflictividad promovida, así como contar con un mejor gobierno corporativo capaz de anticiparse a los retos del entorno cambiante, y reforzar su voluntad de identificar y dialogar con sus principales grupos de interés para, de esta manera, entender sus expectativas y responder a ellas, beneficiando además su imagen corporativa.

Así entonces, de acuerdo a las mejores prácticas clase mundiales, una empresa socialmente responsable es aquella que lleva adelante un negocio rentable e innovador teniendo en cuenta todos los efectos ambientales, sociales y económicos –positivos y negativos- que genera en la sociedad.

 Las formas como una empresa puede aproximarse a la RSE no responden a un esquema o modelo único, estás  pueden estar vinculada directamente con el conocimiento del negocio medular que la empresa sabe hacer, donde se siente especialmente competente, en las áreas en las que tiene aspiración de transferir conocimientos a la sociedad, o a sus proveedores, empleados, clientes, etc. o bien vía negocios incluyentes. 

Otro enfoque que puede asumir es el  soportado en la decisión de apoyar financieramente la generación, transferencia y aplicación del conocimiento por terceros (sean estos Universidades, centros de I+D, Ong`s, asociaciones civiles, fundaciones y hasta particulares) que en caso concreto de su vinculación con la LOCTI, vía  proyectos de CTI que demuestren la capacidad en generar beneficios positivos al entorno o comunidad en la cual está inmersa la empresa y que contribuyan con el avance científico y tecnológico, o bien en sus procesos de gestión tecnológica considerando la variable ambiental, la energética, la competitividad, la productividad, o por el contrario en procesos de formación, emprendimiento, etc. 

Una tercera opción entre otras deriva de la formulación de proyectos donde la empresa articula diversidad de actores o instituciones y en conjunto formulan ese plan orientado a dar respuesta a determinada problemática en la que impactarán positivamente alguna o varios de las expectativas de sus grupos de interés.

De esta forma la responsabilidad social empresarial no responde a un modelo único, dado que la misma se sustenta en la libertad a la hora de tomar las decisiones de  acción, y por otro lado, a la noción de empresa plural.  Especial énfasis merece la comprensión de este punto ya que la reforma de la LOCTI si bien representa retos y desafíos al sector productivo en materia de RSE o de sostenibilidad, los cuales pudiéramos considerar como oportunidades para legitimar socialmente el rol de la actividad empresarial; también revierte amenazas en la instrumentación de acciones más decididas de parte de nuestro aparato productivo para promover la sustentabilidad de su acción en el entorno en la que está inserta.

Esta amenaza radica en el hecho que la inversión social para implementar cualquiera de las modalidades referidas anteriormente, debe ser entregada como aporte al “Ente regulador”, siendo éste, él que decide a su discrecionalidad y parecer a quién, cómo y cuándo entregársela, con todos los vicios que ello puede acarrear. Lo que en mucho puede diluir, confundir y sustraer el compromiso y la acción de la empresa para con sus grupos de interés, en la acción del Estado para con estos, pero con los recursos del primero.  Generando una significativa distorsión de las cosas y un esquema único donde se pudiera frenar y deslegitimizar más el papel y la importancia del aparato productivo nacional en el desarrollo sustentable e integral del país. Además de limitarse la posibilidad de reinversión de los aportes en la gestión de la innovación de productos, procesos, tecnologías de la propia empresa que den respuesta a sus clientes, trabajadores, proveedores, propietarios y a la propia sociedad; por proyectos de impacto social más directos.

Con estas amenazas tocará lidiar y procurar que el equilibrio y la libertad de acción predominen a pesar de lo restrictivas que luzcan las áreas prioritarias y algunas condiciones. Toca centrtarse en las oportunidades.

martes, 15 de marzo de 2011

La Reforma de la Ley de Universidades: ¿Oportunidad u otro tren perdido?


La reforma de la Ley de Universidades debería constituir una oportunidad para apalancar una educación de calidad en el país, fortaleciendo a las instituciones de educación superior en beneficio de garantizar la excelencia del capital humano que de ella egresa.

Una reforma de este calibre debería constituir una oportunidad para favorecer la modernización, globalización y la apertura de nuestras casas de estudio a nuevas realidades como: la conformación de programas de titulación conjunta o doble con universidades asiáticas, europeas y norteamericanas de las cuales sin duda podemos aprender tanto, así como la conformación de programas de intercambio de estudiantes de pregrado en el extranjero, como elemento cuasi taxativo en los pensum de estudios, que pudieran disponer de subvenciones o apoyos financieros del Estado a nivel del pregrado.

Estas prácticas posibilitarían verdaderos procesos de transferencia, asimilación, intercambio, aprendizaje, apropiación y generación de conocimientos, de experiencias interculturales y mejores prácticas que sin duda pudieran hacer la diferencia y enrutarnos por la senda del desarrollo, como lo han hecho diversidad de países de la llamada economía emergente como Singapur, Finlandia, India, Noruega y un largo etc. donde el disparador ha sido reformas implementadas en sus sistemas de educación, de ciencia y tecnología; favoreciendo la atracción e integración de los mejores programas educativos internacionales en sus países y de valoración de sus docentes y profesores como agentes determinantes para el salto cuántico. 

Lógicamente ello requiere de la concertación de una visión de país de largo plazo con un horizonte claro y metas concretas orientadas a incrementar los niveles de calidad de nuestra educación, vía políticas públicas que favorezcan y propicien el intercambio educativo y la conformación de programas formativos  conjuntos a universidades clase mundiales, la mejor dotación de la infraestructura de nuestras casas de estudio, entre un largo etc.

Para ello es imperativo en nuestro país la resolución de temas verdaderamente vergonzosos - como lo son las deudas acumuladas en el pago de profesores -sobre todo con un  ingreso petrolero tan cuantioso como el de los últimos años-, el mejoramiento significativo de sus esquemas salariales y status, asignándole el peso específico que dicha labor tiene para una sociedad que entiende la valía de esta labor para su desarrollo  y de  presupuestos holgados en nuestras casas de estudios para  su óptimo funcionamiento y no la continua presencia de presupuestos deficitarios, que merman la capacidad, operatividad y la calidad de nuestro sistema educativo universitario.

Replantearnos el sistema educativo superior sobre una visión de futuro y esquema progresista, si es una misión revolucionaria, que incluso  transciende  aguas abajo en el esquema de formación de la básica (primer nivel y segundo nivel); replantearnos la exigencia del idioma ingles desde los primeros años de formación y la existencia de cátedras bilingües, son entre otros elementos, la discusión de fondo que en lo personal espero se den en una reforma de nuestra ley de universidades.

No obstante llama la atención que estas exigencias o deseos no son las que escuchamos ni por asomo  en estudiantes, ni en profesores en un país cuya polarización política parece haber arrasado la visión de futuro y de largo plazo, donde los temas centrales de la discusión parecen ser los mismos, los administrativos, presupuestarios, sistema de elección de autoridades rectorales  y de rendición de cuentas, todos temas importantes, pero descuidando una vez más el centro del asunto que es  la calidad de la educación y cómo debemos hacer   (estrategia integral de largo plazo) para  que nuestros profesionales  estén a la par de los egresados de  universidades clase mundiales. 

Una discusión de la reforma de la ley de Universidades , de igual forma no debe perder de vista la instrumentación de mecanismos y políticas públicas que propicien y estimulen una mayor vinculación con el sector productivo y promover procesos de investigación que deriven en patentes de interés industrial, que transciendan la invención y  que  efectivamente puedan derivar en procesos de emprendimiento empresarial exitosos y de innovación; estos son algunos  elementos que en lo personal aspiro constituyan el centro de una discusión seria, responsable, necesaria y con visión de futuro de tan importante instrumento, caso contrario en mi opinión pudieramos estar ante otro oportunidad perdida país.

lunes, 21 de febrero de 2011

LOCTI: ¿Seguimos hablando de CTI o solo de investigación?


El progreso y desarrollo de una sociedad está indisolublemente ligado al avance del que hacer científico, tecnológico y de innovación de un país. Por ello es imprescindible que este que hacer no se politice, uniforme, coarte, ni limite. Muy al contrario por las características de sus bienes y servicios soportados en el conocimiento y su gestión, demandan la conformación de una masa crítica capaz de sistematizar, documentar, investigar, cuestionar, proponer,  generar, instrumentar y masificar conocimiento, aplicaciones y soluciones que agreguen valor bajo un criterio básico de autonomía e independencia de criterio ajenos a vaivenes políticos, económicos, religiosos o dogmaticos, que en ocasiones intentan alcanzarle y enajenarle en dinámicas que no le son, ni deben resultarle jamás como propias.

El desarrollo de las actividades de ciencia, tecnología e innovación comprende múltiples aristas y dinámicas que van desde los procesos de investigación científica o tecnológica, pero que no se restringen a la acción de investigar, es decir de indagar, documentar, probar, contrastar, experimentar o desarrollar teorías, modelos, metodologías, hechos, prototipos, taxonomías y un  extenso y valioso etc. 

Las labores de ciencia, tecnología e innovación presentan un mayor alcance, comprenden también actividades de gestión y desarrollo tecnológico, formación, divulgación, incubación de empresas de base tecnológica, emprendimiento e innovación, sea está científica, tecnológica, organizacional o social;  así como las actividades de transferencia y apropiación de tecnologías y conocimientos, vinculaciones técnicas externas, fomento de capacidades de CTI como la conformación de centros de I+D, unidades interfaz, spin-off, en el caso de las dos últimas  casi inexistentes o inoperantes en el país donde los esquemas tradicionales lo han restringido a los parques tecnológicos que a pesar de estar articuladas al campus o espacios académicos por excelencia presentan importantes limitaciones.

Como puede verse las actividades de CTI son más extensas que la investigación sea esta científica, tecnológica o social. Por ello preocupa que las orientaciones en torno a los usos de los recursos provenientes de la obligación derivada de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) a dos meses de la reforma, parecen solo resumirse a la investigación (actividad que por demás resulta en mi criterio apasionada y valiosísima para el desarrollo de un país), corriendo el riesgo  de reducirse la LOCTI a una Ley de Investigación que entre otras cosas plantea la centralización de los recursos por el Estado; razón por la que surge la necesidad de recordar que la ley no es de investigación, sino de las actividades de ciencia, tecnología e innovación (CTI) que son más amplias y diversas que la sola labor de investigación per se.

Por otra parte las labores de CTI no tienen como único “locus” a la academia, que lógicamente tiene un peso específico, pero no el único. Las empresas, fundaciones, asociaciones civiles, centros de desarrollo tecnológico, Ong´s, tecnólogos, incluso profesionales independientes, consultores y estudiantes de post-grado, etc, además de las universidades, forman parte de esa masa crítica que conforma el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que sabemos resulta insuficiente para los desafíos y retos que el desarrollo país entrañan. 

Las actividades de CTI requiere la confluencia de diversidad de actores y no responder a un modelo que se replantea la configuración del complejo y dinámico ciclo de CTI a una relación Estado – Universidad - Sociedad, donde la Empresa no interviene como “locus” de este ciclo sino como financista. 

Por otra parte, que se minimice la existencia de empresas evasoras o que lamentablemente desvían la obligación LOCTI a otros fines distintos a procesos de vinculación con las universidades y centros de I+D, o a procesos de aprendizaje, gestión tecnológica y de innovación depende por una parte de la adecuada comprensión y compromiso empresarial con la CTI local, pero por otra parte depende y mucho de una adecuada gestión de fiscalización, esa misma que ha impedido a la fecha actual conocer ¿cuántas unidades de I+D empresariales, además de las académicas se conformaron, reactivaron o potenciaron entre los años 2005 -2010, producto de la LOCTI 2005?, o ¿cuántas y en qué áreas se incrementaron las vinculaciones técnicas externas de las universidades con el sector productivo?, o ¿cuántos cursos de postgrado, diplomados, o programas de actualización profesional incrementaron su matrícula producto de la inversión LOCTI?, ¿cuántos cursos técnicos incrementaron su demanda por ello, cuántos divisas se ahorro el país producto de las actividades de ingeniería, diseño y desarrollo tecnológico de componentes, equipos, partes y piezas local?, pese al incremento general de importaciones promovidas por el propio Estado en rubros alimenticios, agrícolas, manufactureros, etc por la incoherencia de políticas públicas soportadas en procesos de expropiación y desmantelamiento de capacidades, ajenas al espíritu y fines de la LOCTI.

O por el otro lado, ¿cuántas publicaciones se generaron con los aportes recibidos por las universidades en estos 5 años de la LOCTI 2005?, ¿cuántas investigaciones y en qué áreas contribuyeron con el desarrollo país?. 

En ninguno de los casos encontramos respuestas certeras, porque el regulador en el tema lastimosamente no ha cumplido su rol y para hacerlo requiere una vez más reestructurarse y concentrar los recursos, criterios de funcionamiento y evaluación,  además de la aprobación de a quien le otorga y a quien no, así como los tiempos en que implementará con absoluta discrecionalidad tales procedimientos, además de la rendición de cuentas hasta ahora inexistente, a pesar de contar con gente valiosa y con capacidad de proponer e implementar propuestas sensatas, pero que tienen en muchos casos marginada, saturada, subutilizada y desmotivada.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

La reforma a la LOCTI: un desmantelamiento de sinergias entre los actores del SNCTI

La Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI) y su Reglamento parcial vigentes a la presente fecha, a pesar de contar con ciertas debilidades, expresadas en algunas ambigüedades, generalidades y hasta algunos conceptos imprecisos plasmados en sus literales en sus cinco años de instrumentación, constituyen instrumentos de política pública que han promovido procesos de generación de conocimiento por parte de las universidades más cercano a su aplicación por el sector producto al estar en muchos casos  coordinados entre ambos, siempre bajo el ojo del ente regulador.

La LOCTI  ha promovido que las empresas se acerquen de forma sostenida a las universidades y centros de I&D en busca de programas de formación y de investigaciones cada vez más customizadas a requerimientos puntuales, y de oportunidades de aplicación de resultados a la solución de problemas, o de masificar algún prototipo escala laboratorio impactando la productividad en una empresa química, metalmecánica, o de cualquier otro sector y segmento productivo, contribuyendo al apalancamiento de capacidades o a la creación de estas en conjunto.

Igualmente la LOCTI ha favorecido, el desarrollo de capacidades de innovación en las empresas mediante proyectos propios donde la vinculación con terceros actores, ha posibilitado el desarrollo tecnológico, la sustitución de insumos importados por una capacidad fabril local apalancada en la I+D, o bien de procesos de adecuación, optimización y mejora  tecnológica sobre la base de la gestión del conocimiento, o bien la actualización profesional del personal, contribuyendo al incremento de la productividad y competitividad empresarial y con ello al de las universidades y centros de I&D.

Incluso ha estimulando  la inversión por parte de las empresas en programas comunitarios de entrenamiento en oficios técnicos, o en la creación de capacidades de ciencia y tecnología en liceos y fundaciones a través de programas de intervención en materia social y ambiental. Así  como en la creación de centros de investigación, postgrados, financiamiento de becas, publicaciones, foros, premios, eventos de divulgación y transferencia de conocimiento sobre una amplia gama de tópicos.

Esta novedosa Ley ha favorecido la consolidación de relaciones y sinergias a partir de la confianza en este entramado de actores, que constituyen el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación,  a pesar de la ausencia e inoperancia de algunos eslabones de la cadena de valor.

No obstante, a pesar de este balance favorable desde todo punto de vista, en medio de un país bastante convulsionado, donde innovar es algo más que un reto, vuelve al tapete la discusión maniquea y politizada que limitará el trabajo conjunto y coordinado entre los actores de este sistema por la disputa de los recursos, en un escenario donde el Estado hace lo imposible para que sean destinados sólo al sistema público de ciencia, tecnología e innovación en un cheque en blanco, donde desconoce al resto de los actores distintos a los organismos adscritos al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias, olvidando además en muchos casos de la rendición de cuentas a los aportantes de tales recursos. 

En el medio de este escenario la reforma a la LOCTI iniciada en el año 2009, parada y retomada en noviembre de este año crea nuevamente la incertidumbre sobre el marco legal que se supone debe estimular la ciencia, la tecnología y la innovación en este país, mediante el trabajo conjunto de los actores del SNCTI.

martes, 9 de noviembre de 2010

El agobio de convivir con la Inseguridad


Ayer fui una víctima más de la inseguridad, como la mayoría de los habitantes de este país. Sin saber porque, en el medio de una autopista atestada de carros y una copiosa lluvia -producto de la ya permanente inestabilidad atmosférica que circunda a Caracas en estos días- dos hombres en sus motos, se sintieron con el derecho de golpear violentamente los vidrios de mi camioneta y atemorizarme con un arma que mostraron dentro de un bolso, supongo que para que entendiera que mi vida estaba en juego  y en sus manos, razón por la que debía entregarles mis pertenencias.

Mantuve la calma, y como pude evalué opciones encomendándome a Dios, como todos los que pasamos por esta lamentable experiencia. Por fortuna y obra del creador salí ilesa del incidente y terriblemente preocupada e indignada por la realidad que sabemos cierta hace rato: La vida no vale nada por estos lados. Y aún entendiendo esta delicada y dramática realidad que vivimos como sociedad no somos capaces de unirnos como país y exigir que la vida se respete, indistintamente de la creencia política, del  poder adquisitivo, nivel educativo o de la religión que se profese y que para que ello sea una realidad las instituciones públicas responsables de la seguridad deben hacer su trabajo.

El que no podamos circular por una autopista o por una calle a plena luz del día, o que tengamos que vivir enrejados, resguardados y perseguidos por ese  agobiante sentimiento de que en cualquier momento puede salir algún desadaptado que se siente con la libertad de robar, secuestrar, violar o matar constituye una situación que como sociedad debemos parar, por lo insostenible y bizarra que es para el futuro del país. 

Nuestras estadísticas dan cuenta que la tercera causa de muerte  es la violencia, precedida por enfermedades cardiovasculares y cáncer, así tenemos que más de cien venezolanos mueren en todo el país cada fin de semana producto de la inseguridad, ocurren en promedio  5 secuestros al día,  2 hurtos por hora y 46 por día, cifras que dan cuenta lo enfermo que estamos como sociedad, al ofrecer más oportunidades país a la muerte que las que pudiéramos tener para  emprender y ser seres productivos.

La pérdida de valores, la droga, la politización maniquea de las instituciones responsables de garantizar la seguridad y sancionar al que delinque, la fragmentación de la ciudad en parcelas estanco donde la escasa coordinación y acción de los entes responsables de evitar la muerte se fragmenta y diluye en la nada, junto a la nefasta dicotomía que coexiste entre antivalores versus la posibilidad de surgir a pulso y esfuerzo de la periferia de miseria que no ha resuelto gobierno alguno en esta tierra, constituyen ese nefasto caldo de cultivo que reproduce seres violentos capaces de truncar vidas para hacerse de un celular, unos zapatos, un vehículo y hasta sin motivo alguno.

Las causas de esta nefasta situación de delincuencia en el país, no es otra que la ausencia de políticas públicas, que por un lado posibiliten al venezolano con más carencias que prospere en calidad de vida y bienestar al contar con un país que le ofrece oportunidades de formación, empleo, salud, vivienda y que no se vea en la necesidad o comodidad de delinquir.  Y por otra de políticas públicas que sancionen severamente a aquellos que delinquen y atentan contra la vida de terceros. 

Recuerdo que la seguridad de todos los ciudadanos es obligación de los entes públicos, sin distingo la Constitución contempla, dentro de los derechos de los venezolanos, la protección por parte del Estado y el deber del ejecutivo nacional de mantener y restablecer el orden público y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales, no obstante la lamentable realidad que experimentamos a diario los ciudadanos, es la inaceptable impotencia de vernos vulnerados por una delincuencia desatada que poco  interesa frenar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Desmantelamiento de capacidades en un país de oportunidades

La conformación de un entramado productivo como  el reducido parque industrial venezolano nos ha llevado más de medio siglo como país. Si bien se apuntaló bajo un modelo  de desarrollo con importantes debilidades, al soportarse en un patrón de especialización basado en la explotación y exportación de recursos naturales, fundamentalmente del petróleo, con un sector enclave intensivo en capital, en una economía de servicios a su vez intensiva en mano de obra de baja calificación, se logro conformar con sus lógicas limitaciones un tejido productivo nacional que ha logrado acumular un valioso aprendizaje tecnológico y organizacional y conformar una capacidad institucional a nivel gerencial, tecnológico, de gestión de la información, mercadeo y del manejo de su relación cliente – proveedor que constituyen hoy día nuestro principal acervo industrial. 

En particular las empresas  de ingeniería y consultoría, construcción, servicio a pozos, metalmecánicas, metalúrgicas y manufactureras conexas a la actividad  petrolera, petroquímica y gasífera, aguas arriba (proveedoras de bienes o servicios) como aguas abajo (transformadoras de materias primas en productos finales de mayor valor agregado) representan los sectores más desarrollados de nuestra industria de procesos y servicios, por la mismas exigencias que promovía la PDVSA otrora a su cadena de valor, desde sus proveedores hasta sus clientes a nivel de implementación de normas ISO y certificados internacionales, sistemas de aseguramiento y normalización de la calidad en sus procesos productivos y en la ejecución de obras de envergadura, que contribuyeron con el desarrollo de proveedores a nivel nacional y en menor medida en la conformación de cadenas productivas aguas abajo.

Esta incipiente pero valiosa capacidad empresarial, cincuenta años después, más doce años  de “un proceso que pregona preceptos socialistas”, mantiene su condición esencialmente mono exportadora, dependiente del petróleo y de los vaivenes de sus precios. Con el agravante demoledor  en esta última década que pregona por todas las vías imaginables objetivos que buscan favorecer una economía diversificada, endógena, soberana e independiente, que no solo no han sido alcanzados, sino que realmente no son, ni han sido sus objetivos directos o indirectos. Muy al contrario  sus propósitos más diáfanos son profundizar la dependencia económica, productiva, alimentaria, en materia de salud y ahora constructiva a capacidades foráneas o exógenas.  Fortaleciendo así el entramado productivo y capacidades empresariales externas de otros países - llamados en esta década aliados" en detrimento de las capacidades locales.  


Es así como asistimos en Venezuela a un dramático desmantelamiento de esas capacidades que muchos años ha costado conformar, el cual se profundiza peligrosamente en el año 2007, con el inicio de la política de estatizaciones y expropiaciones que ya suman más de 200 empresas afectadas principalmente en materia de energía, agroindustrial, telecomunicaciones, siderurgia, banca, alimentos y ahora constructoras. El cual se ha orientado en estos sectores por considerarlos estratégicos para la economía nacional y con el supuesto propósito de alcanzar “soberanía e independencia productiva, alimentaria, energética, financiera o constructiva, bajo un esquema de producción socialistas”; alcanzándose todo lo contrario a dichos supuestos objetivos. Las consecuencias de este proceso de expropiación sistemático, junto a controles de precio y fuertes presiones tributarias ha sido una mayor dependencia de las importaciones y una creciente desinversión de las actividades productivas en el país, aunado a una concentración de capitales por un estado ineficiente y sobredimensionado que gerencia con criterios políticos, populistas, sectarios y hegemónicos.

Prueba de ello, lo constituyen la situación que experimentamos en rubros en los que la producción nacional era autosuficiente como el café, el arroz, y el maíz blanco, este año han tenido que ser importados para abastecer la demanda local, ya que la producción ha disminuido considerablemente, debido a la regulaciones de precios, la conflictividad laboral promovida en muchos casos por entes públicos que deben mediar para su solución,  entre otros factores que ha estimulado la desinversión en el sector  al impedir que dichos rubros resulten rentables.

En el caso del azúcar si bien la producción nacional históricamente no abastece la demanda local, las importaciones aumentaron desproporcionalmente 152 % en el primer semestre de este año, según cifras del INE, al importar 223.629 toneladas en comparación con las 88.770 toneladas del primer semestre del año 2009 y las estimaciones del sector para atender la demanda son importar 600.000 mil toneladas por la pronunciada caída de la producción. Similar situación ocurre con  el maíz blanco, con el arroz, caraotas, o bien con la  leche, quesos y pollo, carne, e incluso el cacao y sus preparaciones que recién han sido consideradas estratégicas para el país, y del cual ya somos exportadores, no obstante las importación del rubro son superiores a la producción y a las exprotaciones.*

Situación que es análoga en otros sectores como la manufacturera, que se viene agravando por la entrada de productos terminados provenientes de China, afectando principalmente a la industria local del calzado, confección, juguetes y un largo etc. O bien el sector metalúrgico que está trabajando al 40% de su capacidad instalada, por el desabastecimiento de insumos provenientes de SIDOR que ha reducido significativamente su producción una vez fue estatizada, lo que aunado a la contracción que ha experimentado este año la actividad de la construcción y la paralización de algunos proyectos en la industria petrolera, se ha reducido la demanda de estructuras metálicas, tuberías y perfiles, tanques, alambres, recipientes, vigas soldadas, que requieren constructoras y empresas del área de los hidrocarburos.
 
Por otra parte, Venezuela fue el país con la mayor caída en sus exportaciones (39%), a los restantes países de la región el año pasado; el comercio de Venezuela con la Comunidad Andina cayó 38% en 2009, con Mercosur la disminución fue de 15,9%, con México 36% y con Chile 28,3%. **

Mientras, las inversiones mil millonarias escasamente planificadas que se destinan en compra de alimentos y demás rubros que podemos abastecer localmente, constituyen recursos que dejan de ser inyectados en áreas que  requieren urgente atención en el país, como la seguridad, presupuesto de universidades autónomas para su adecuado funcionamiento, infraestructura vial, dotación de hospitales  y  viviendas en el país, acciones que si son absoluta responsabilidad del Estado, no así la producción de bienes. Sin embargo, direccionar este inmenso caudal de recursos en dólares a la importación de bienes y productos, resulta más rentable para funcionarios que manejan recursos públicos de forma discrecional y sin mecanismos de rendición de cuentas, en lugar de destinarlos a promover el desarrollo productivo nacional, que en definitiva se mueve en bolívares cada vez más débiles.

*  Anuario Estadístico, Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
** Informe de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) 2008-2009

Cronología de nacionalizaciones y expropiaciones en Venezuela

 
La política de estatizaciones y expropiaciones en Venezuela suma más de 200 empresas afectadas principalmente en materia de energía, agroindustrial, telecomunicaciones, siderurgia, banca, alimentos y ahora constructoras. La misma estáorientado en estos sectores bajo la premisa de considerarlos "estratégicos" para la economía nacional y con el supuesto propósito de alcanzar “soberanía e independencia productiva, alimentaria, energética, financiera o constructiva, bajo preceptos de producción socialistas”; alcanzándose todo lo contrario a dichos supuestos objetivos. Las consecuencias de este proceso de expropiación sistemático, junto a controles de precio, divisas y fuertes presiones tributarias ha sido una mayor dependencia de las importaciones, ausencia de materias primas, desabastecimiento de algunos rubros y una creciente desinversión de las actividades productivas en el país, aunado a una concentración de capitales por un estado ineficiente y sobredimensionado que gerencia con criterios políticos, populistas, sectarios y hegemónicos.

La evolución de este proceso se indica seguidamente, en una suerte de lista roja que se alimenta todos los días.

Año 2010
  •  Textilera Silka, 07 de noviembre
  •  Aser, C.A., empresa de transporte, 05 de noviembre
  • Decreto de Adquisición forzosa del Sambil La Candelaria, 03 noviembre
  • Siderúrgica del Turbio (Sidetur), expropiación de 6 conjuntos urbanísticos paralizados,  "ocupación temporal de 8 complejos habitacionales y medidas especiales de protección a 19 conjuntos urbanísticos,  31 Octubre.
  • Owens Illinois, líder mundial en la fabricación de envases de vidrio para bebidas, alimentos, medicamentos y cosméticos. 25 Octubre
  • Industrias Veneoco, C.A, Quimica Venoco, Compañía Nacional de Grasas Lubricantes, Aditivos Oricono de Venezuela, C.A. (Adinoven) Lubricantes Venoco Internacional, C.A., Servicios Técnico Administrativo Venoco, C.A., Promotora Venoco, y Nacionalización de Fertilizantes Fertinitro (empresa mixta  en sociedad con estadounidense Koch 35% del capital, Italiana Snamprogetti, 20% de las acciones y 45% Pequiven). 10 Octubre
  • Agroisleña, distribuidora de productos para el campo, con 82 puntos de venta y 8 silos en todo el país. 3 Octubre
  • 11 taladros petroleros de Helmerich & Payne (H&P)  24 Junio
  • Envases Internacional y Aventuy, fabricantes de envases de aluminio y cartón para alimentos, respectivamente. Además, se decretó la expropiación de la Empresa Industria Nacional de  Artículos de Ferretería y de nueve comercios. 6 Junio
  • Sociedad Mercantil Molinos Nacionales (Monaca), 13 mayo 2010.
  • Universidad Santa Inés, en Barinas,  12 Mayo
  • Galpones Empresas Polar, 27 Abril
  • 80 por ciento de paquete accionarial de Empresa Cativen, propietaria d Hipermercados Éxito y Auto mercados Cada. Grupo francés Casino. 13 Febrero
  • Edificios en el centro de Caracas para "recuperar su valor histórico". 7 Febrero
  • 6 mercados de la cadena Éxito.  20 Enero
  • Anuncio de expropiación del Centro Comercial Sámbil La Candelaria, 19 Enero
 Año 2009

  • Dos centrales azucareras como paso previo a su expropiación. 21 Octubre
  • Cadena Hotelera Hilton, 13 de Octubre
  • Complejo Hotelero Margarita Hilton,  14 Octubre
  • Banco de Venezuela del Grupo Santander, 3 Julio .
  • Planta Compresora GasPIGAP II", de Williams Companies Inc,  21 Mayo
  • Matesi, Comsigua, Orinoco Iron, Venprecar (empresas metalúrgicas) y fabricante de tubos de acero sin costura, con capitales japoneses, mexicanos, europeos y australianos, 21 Mayo
  • Cargill, trasnacional estadounidense, 15 Mayo
  • 10.000 hectáreas.10 Mayo.
  • Nacionalización de 60 empresas de actividades petroleras complementarias (transporte, inyección de agua, vapor o gas) en el lago de Maracaibo,  8 Mayo.
  • Aeropostal,  26 Marzo.
  • Solar de Coca Cola-Femsa, 18 Marzo
  • Cargill, plantas procesadoras de arroz, 4 Marzo
  • 1.500 Hectáreas de tierras de la multinacional papelera irlandesa Smurfit Kappa,...6 Marzo
  • Puertos de Maracaibo y Puerto Cabello.15 Marzo.
  • 1.500 Hectáreas de tierras de la multinacional papelera irlandesa Smurfit Kappa, 6 Marzo
 Año 2008
  • Mina de oro "Las Cristinas", explotada desde 2002 por la empresa canadiense Crystallex, 5 Noviembre
  • Transporte interno de combustible 27 Agosto.
  • Lafarge, Holcim y Cemex. 18-19 Agosto
  • Nacionalización del  Banco de Venezuela, 31 Julio
  • Siderúrgica Sidor, del grupo italoargentino Ternium Techint. 9 Abril .
  • Nacionalización de toda la industria cementera del país. 3 abril
  • Cadena frigorífica y Lácteos Los Andes, 14 Marzo.
  • Treinta y dos campos petroleros de la Faja del Orinoco, Enero
Año 2007
  • Nacionalizalición de CANTV, incremento al 92,98% la participación estatal en Electricidad de Caracas vía (OPA). Mayo.
  • Campos petrolíferos de la Faja del Orinoco, para creación de empresas mixtas con mayoría estatal, 1 Mayo.
  • Compañía Eléctrica Seneca,  Febrero
 
Relación cronológica base tomada de @Diputadomiranda, Twitter.